Guitarra flamenca

 

 

La guitarra flamenca es una desviación de la clásica. En la actualidad, es una síntesis del dualismo técnico de la Península Ibérica: la guitarra punteada o morisca y la rasgueada o castellana.

«Todos parecen coincidir en atribuir a los árabes la introducción de la guitarra en España (y Europa), pero ya en el siglo XVI, el Arcipresta de Hita nos habla en el Libro del Buen Amor de dos guitarras: la latina y la morisca. Muchos siglos antes, la guitarra había conquistado toda la Península, y seguramente en el siglo VIII, ya había penetrado en Francia y Lombardía. En el pórtico de la Gloria, de Santiago de Compostela, aparece representada hacia el año 1188. En Francia, desde el siglo XIII, se alude al origen hispano-musulmán de la guitarra con el nombre "guiterne mauresque" que la designaba. Y lo mismo en la Inglaterra de Enrique VIII, donde se la llamaba "gittern" o vihuela española.

Durante su aclimatación en España, la cythara greco-asiria experimentó un notable enriquecimiento: El cantor y poeta bagdadí Ziryab [789-857], poeta áulico del Emir cordobés Abderramán II, le añadió la quinta cuerda. [La sexta cuerda la añadió más tarde Vicente Espinel (1550–1624)].

Hemos de subrayar un hecho: la guitarra española, aclimatada en toda la Península en el siglo X, pronto se distinguió por la técnica del rasgueado. Louis Quievrex escribe que "cuando los gitanos entraron en España (siglo XV), Castilla les ofreció dos guitarras, la "castellana" que era tocada en arpegios rápidos para el acompañamiento de las danzas locales y la guitarra "morisca" importada por los árabes que usaban la misma técnica del punteado característica de los tañedores de laúd. Por lo que a la guitarra morisca se le llamó "punteada" y a la castellana "rasgueada". Ahora bien, el guitarrista andaluz actual alterna el rasgueado y el punteado, a los que añade el trémolo y los golpes sobre la caja del instrumento".

Desde principios del siglo XIX la guitarra posee seis cuerdas en mi, la, re, sol, si, mi. La "cejilla", aditamento movible y fiajable donce convenga, par darle a cada cantaor su tono, es de uso muy reciente (última mitad del siglo XIX). Antes de su empleo, la guitarra sólo daba dos tonos al cantaor: mi y la, "por arriba" y "por medio", en lenguaje flamenco. La "cejilla" es privativa de la guitarra flamenca, menos pesada que la "clásica" y difiere también de ella en la construcción, en el sentido de que contribuye a hacerla más metálica e incisiva.

Los siglos XVI y XVII marcaron la apoteosis de los instrumentos de pulsación en España (guitarra, laúd, "pandura", etcétera). Pero las obras para guitarra de un Luys Milán (1535) o Enrique Valderrábano (1547) y otros muchos compositores españoles de la época, nada tienen que ver con la guitarra flamenca, ni siquiera la obra de Gaspar Sanz (fin del XVII y principios del XVIII) tan interesante desde el punto de vista rítmico. [...]

La guitarra flamenca o andaluza aparece históricamente como acompañamiento único y propio del cante hacia mediados del siglo XIX. [...] Los cantes flamencos primitivos, esto es, los gitanos puros, inicialmente no se acompañaron de guitarra. Esta se les asocia después y su simbiosis con el cante gitano debió iniciarse allá por el año 1850, fomentada por los acontecimientos ue transformaron poco a poco el cante en un espectáculo, o, al menos, en arte que se exhibe en fiestas privadas primero, en Cafés de Cante más tarde.»

[Molina, Ricardo / Mairena, Antonio: Mundo y formas del cante flamenco. Sevilla: Librería Al-Ándalus, 1971, pp. 141-143]

Las cuerdas de la guitarra flamenca están acordadas en cuarta con tercio en agudo, acorde caro al Oriente y utilizado en Córdoba desde el año 1000, según Avicena.

Guitarra castellana:

Se tocaba con arpegios rápidos para acompañar las danzas. A la guitarra castellana se le llamó "rasgueada", en contraste con la

Guitarra morisca:

Usaba la técnica del punteado característica de los tañedores de laúd. A esta guitarra se le llamó "punteada".

Guitarra flamenca:

Es una mezcla de la guitarra castellana y la morisca. Es menos pesada que la clásica y hecha con otras maderas que le dan ese sonido metálico e incisico tan característico. La guitarra flamenca alterna el punteado de la guitarra morisca con el rasgueado de la guitarra castellana, añadiendo golpes de percusión en la caja, así como trémolos y "falsetas". Esta "guitarra española" es la renovación de la dieciochesca vihuela de mano. Suele estar hecha de maderas de ciprés con el mango de cedro, para la tapa se suele usar pino abeto.

«Como escribe Georges Hilaire: "La música andaluza de guitarra es modal. El sistema armónico, de falsas relaciones, le es propicio y constituye, según Manuel de Falla, una de las maravillas del arte natural. Su cadencia descendente en la, sol, fa, mi, es característic del modo frigio y produce efectos de espectación, inestabilidad, inquietud, que acentúa aún el uso frecuente del acorde moderno en séptima; pero la repetición regular de esta cadencia dota de puntos de apoyo estructurales a un desarrollo que parece improvisado. Tal es esta música de guitarra a cuyas singularidades encuéntrase habituado el oído español desde la infancia. Su aire aprisionado en una inexorable vestidura rítmica.»

 
 
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